martes, 26 de mayo de 2009

Breve historia del tatuaje.-


Se calcula que su origen surgio hace miles de años pero se desconoce como y cuando se descubrio el proceso de tatuar el cuerpo. Se han hallado restos arqueologicos que demuestran estos hechos, en el año 1991 se encontró en un glaciar restos de un cazador neolítico con la espalda y rodillas tatuadas. Antes de su hallazgo, la persona tatuada más antigua fue una sacerdotisa egipcia Amunet adoradora de Hathor, alrededor del 2000 a.C., sus tatuajes eran del estilo lineales y simples, con diseños de puntos y rayas.

La procedencia del termino Tatuaje, en ingles “Tattoo” se cree derivada del polinesio. La palabra “ta” (golpear) o expresión “tau-tau” (choque entre dos huesos) por la antigua practica de crear un tatuaje mediante el golpeteo de un hueso contra otro sobre la piel. En el latin, Tatuaje significa “estigma” (marca hecha con instrumento afilado), (marca de reconocimiento en la piel de un esclavo o criminal) y (marca de culpabilidad).

Los primeros en utilizar el tatuaje como adorno se cree que fueron los polinesios (moko). Se iniciaban en este arte desde pequeños llegando a tener todo el cuerpo tatuado al alcanzar la edad adulta. Su valor era ornamental y marcaba el status social del individuo. Otros en cambio lo empleaban con otros fines, como por ejemplo provocar el miedo en el enemigo. En otros lugares como Egipto se utilizaba con fines curativos como talismán contra enfermedades y malos espiritus, curiosamente aquí se tatuaban las mujeres.

En America del Norte se aplicaba como adorno cuando los jóvenes llegaban a la pubertad. En America Central se hacia para recordar victorias y honrar a los dioses. A Europa llego a traves de los nórdicos cuyos tatuajes eran muy complejos con representaciones de símbolos y crestas tribales de sus familias. Esta costumbre todavía sobrevive en Escocia.

Sobre el año 1000 a.c. llega a Oriente, utilizandolo el emperador de Japon en el 500 d.c. como elemento decorativo. Hasta entonces se habia usado para marcar a los criminales. En el siglo XVII sufre una renovación tras la novela Suikoden. Su utilización se prohibio en el año 1842 por temor a que los extranjeros opinaran que los japoneses eran unos salvajes.

La difusión del tatuaje en Occidente se debe a las exploraciones a tierras exóticas de los siglos XVIII y XIX, financiadas por la corona británica. El capitán James Cook entró en contacto con indígenas de las Islas Marquesas y con los maoríes, quienes enseñaron el arte del grabado corporal mediante diversas técnicas. Estos marineros fundaron estudios de tatuaje en los puertos y lo hicieron popular entre las clases obreras, marineros y criminales. Se estima que el primer estudio de tatuaje se fundo en 1870 en Nueva York, donde tuvo su mayor esplendor durante la Guerra Civil. Los pioneros de la profesionalización de los estudios de tatuaje fueron C.H. Fellows, Martin Hildebrandt o Samuel O'Reilly. Este último inventó en el 1891 una máquina de tatuar, inspirada en uno de los inventos de Thomas Edison.
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Introducción al tatuaje tradicional japones (I).-

El tatuaje tradicional japonés, irezumi, esta considerado el más fuerte y rico de todas las culturas relacionadas con el tatuaje, no en vano es el resultado de más de 300 años de lenta evolución y continúa perfección. Es una de sus más valiosas tradiciones, y que además comprende toda la herencia artística y cultural japonesa; históricamente ha jugado un papel importante en la conservación de las creencias e ideales de los japoneses. En los dos últimos siglos su influencia en el arte europeo, ha llevado a los occidentales a apreciar considerablemente la estética japonesa, aunque sin entenderla del todo. La cuna del tatuaje tradicional japonés se remite al periodo Edo (1603-1868), una época única en la historia de Japón, que ha sido objeto de numerosas exhibiciones y muchísimos trabajos escritos. El rígido sistema feudal instaurado por la clase samurai dominante, ha sido objeto de una amplia y profunda atención. Pero para desgracia nuestra, no se ha manifestado ese mismo interés por el Irezumi. El tatuaje japonés ha sido sádicamente marginado, olvidado o simplemente ignorado por las instituciones académicas mas importantes. Esta marginación es muy posible que se deba al estigma universalmente asociado al tatuaje, tanto en las sociedades orientales como en las occidentales, pero el Irezumi ha sido parte integrante de la cultura popular en las áreas mas grandes de la ciudad durante la última parte del periodo Edo, jugando un papel importante en la conservación de algunos de los ideales populares. Para los tatuadores occidentales, el Irezumi es un atrayente recorrido visual, pero la información concerniente a las formas de este arte, a sus contextos mas profundos y a las tradiciones son difíciles de conseguir en una lengua que no sea el japonés, hecho este que hace mas difícil a los tatuadores mantener cualquier tipo de corrección formal al acercarse al problema del objeto, a la combinación de varias figuras y criaturas, además de los significados y las aplicaciones simbólicas inherentes a éstos. Estos mismos, son los problemas que afectan a los coleccionistas de tatuajes, y en general, hay un deseo de saber, que debería de ser alimentado e incentivado. El tatuaje tradicional japonés se precia de tener una iconografía rica y vivida, pero este exceso de héroes, divinidades, mitos y leyendas combinados con elementos de la flora y la fauna, no es exclusivo solo del Irezumi, si no que se encuentra en toda la cultura japonesa como parte central de la vida cotidiana de los nipones. Las mismas imágenes usadas en el tatuaje tradicional japonés, se encuentran en las serigrafías, en las pinturas, en las manufacturas textiles y de vestimenta, en el arte como por ejemplo el teatro Kabuki y Noh, así como en la religión y el folklore. Incluso objetos de uso cotidiano como cerámicas y otros accesorios, encontrados en las casas japonesas, reflejan esta relación simbiótica que se formó en los distintos oficios y formas de arte durante el periodo Edo. La expresión artística de dichas artes y oficios crearon en el conjunto, esa onda casi viviente, que constituye todavía hoy el alma del patrimonio cultural japonés.-









T A T U A D O R : D E V I N S S O N










lunes, 25 de mayo de 2009